Buenas noches.

Supongo que a estas alturas tendréis a vuestros hijos totalmente groguis tras la dura batalla que han librado contra los toboganes de las piscinas de Elche. En el autobús de regreso teníamos no menos de diez o doce cadáveres (si se quejan de que les duele el cuello no me extrañaría nada, que los traían doblados en ángulo de 90º) y poco me ha faltado a mí para dar una cabezada allá por Villena. En cualquier caso, no quería acostarme sin comentar, aunque sea brevemente, las sensaciones tras el viaje de hoy.

Long story short, todo muy bien.

La parte matinal, paseando arriba y abajo viendo los animales que tienen allí, ha sido dura. Ese calor húmedo de la costa pega de lo lindo y el rato que ha ido desde más o menos las doce y media hasta la hora de comer se ha hecho un poco cuesta arriba. Pese a todo, han seguido atendiendo bastante bien las explicaciones de la monitora que nos ha acompañado toda la mañana y apenas se han quejado un poquito. Con una pequeña pausa técnica de hidratación ha sido suficiente para recuperar fuerzas y poder acabar bien la parte didáctica del día en el espectáculo de leones marinos (caray, qué velocidad al nadar tenía el segundo de ellos).

Tras la comida han exprimido la parte lúdica, yendo de piscina en piscina y de tobogán en tobogán hasta que los hemos sacado de allí casi a rastras. Muchos no han querido ni parar para comprarse el helado.

El caso es que tanto los monitores cuando se han despedido de nosotros a eso de las cuatro, como los socorristas cuando nos íbamos, nos han querido comentar que los chavales habían tenido un muy buen comportamiento. Y estoy de acuerdo. He tenido que llamar la atención puntualmente muy pocas veces y todos han sido capaces de respetar los turnos y convivir con el resto de usuarios de las piscinas sin generar ningún conflicto (al menos que yo haya visto). Nadie de la organización se ha acercado a quejarse, así que entiendo que esto ha sido así tanto cuando estábamos junto a ellos como mientras se encontraban en otra piscina distinta. Cuando les hemos “prohibido” alguna zona lo han acatado sin rechistar y cuando les transmitíamos normas de seguridad en los toboganes las han seguido a rajatabla. Así que salvo que alguien me advierta de algo que no hemos visto, el resultado final ha sido que tanto don Juan Carlos, como doña Mari Carmen y yo hemos salido de allí muy satisfechos, la verdad.

Incluso el chófer que nos ha llevado ha dicho que era uno de los grupos que mejor se habían portado en su autobús en estos últimos meses. Creo que el hecho de que el viaje dure un par de horas ayuda bastante. En el trayecto de ida no recuerdo que hayamos tenido que gruñir ni una vez y en el de vuelta, hasta Chinchilla, ha sido una balsa de aceite. La verdad es que en tan poco tiempo no les da apenas tiempo para aburrirse, así que no les da por ponerse a maquinar nada inapropiado.

Precisamente en el autobús, durante el viaje de regreso, les he preguntado a muchos por sus sensaciones; todos coincidían en que habían disfrutado del día. Desde luego, llevaban cara de haberlo hecho.

Luego comparto con vosotros unas cuantas fotos que he sacado por la mañana, pero sabed que en cuanto hemos pasado a la zona de baño he guardado el móvil, así que de la tarde no hay documento gráfico. Tendrán que contároslo ellos con pelos y señales.

Un par de cosas más y vamos cerrando, que es muy tarde.

Mañana miércoles cerramos el año con jornada especial. A todo lo que dije el otro día (mochila sin libros, juguete apto para uso en el interior) añadimos “fiesta” temática hawaiana. Eso significa que podemos acompañar el uniforme con complementos propios de aquellas islas: collares, flores, etc. No es obligatorio (que alguno me ha preguntado porque pasaba olímpicamente del tema). Sea como fuere, el uniforme sí que lo sigue siendo, ya sabéis (el chándal corto es la mejor opción).

Una de las cosas que pasarán mañana es que les daremos un polo de hielo (el típico flash). Según las anotaciones que tengo de alergias e intolerancias, esto no debería plantear problemas a ninguno, pero si hay alguien que prefiera que no le demos un polo a su hijo, que me lo diga y no se lo reparto.

Mañana podré empezar a repartir los libros de texto a quienes los hayan comprado ya. Creo que han llegado todos menos los de Inglés de la editorial Oxford. Vendría bien que trajeran una bolsa o mochila lo suficientemente grande para guardarlos, que el lote completo abulta bastante. Tengo anotadas las compras que habéis efectuado, así que yo me encargo de repartir. También puedo entregaros los libros directamente a vosotros si lo preferís. Mandadme un correo advirtiéndomelo y nos organizamos.

Una buena ocasión para recoger los libros puede ser la mañana del martes 23, cuando nos veamos en la reunión final del curso. La han programado a las nueve de la mañana. Las sesiones de evaluación están previstas para el jueves y el viernes de esta semana, así que a lo mejor a lo largo del fin de semana se publican las notas en EducamosCLM. En el peor de los casos, estarían ya el lunes.

Y cierro definitivamente agradeciéndoos el detalle que me habéis entregado. Daremos buena cuenta de todo.

Un saludo.