No sé si me ha mirado un tuerto o qué, pero ando algo gafado últimamente y voy de problemilla de salud en problemilla de salud. Nada particularmente grave, afortunadamente, pero no deja de tenerme algo impedido. El caso es que llevo renqueando toda la tarde y no he podido sentarme a escribir hasta ahora mismo. Como son más de las once de la noche, imagino que esto lo vais a leer ya mañana miércoles… En fin, más vale tarde que nunca.

Esta mañana repartimos las entradas de los distintos pases de la fiesta de fin de curso. Hoy muchos habréis hecho ya uso de la del coro, unos poquitos de la que os daba acceso a la graduación (que espero que hayáis disftrutado) y mañana la mayoría usará la de nuestra ceremonia. Esta mañana ha transcurrido básicamente haciendo dos cosas: las maquetas de los laberintos, que van avanzando a buen ritmo, y varios ensayos para el baile de mañana. Todo me empuja a pensar que la mañana del miércoles se parecerá mucho a la de hoy. Hoy don Amador ha vuelto a repetir que para el baile deberían repetir el atuendo de las Jornadas Plurilingües, que os recuerdo: el gorro con las rastas (porque The Clash es post-reggae, o algo así), una simple camiseta negra (de manga corta si es posible, que no queremos que nadie se cueza en su jugo) y el pantalón corto del chándal del cole, que es lo más cómodo y fresco que pueden llevar. Vestuario sencillo y sin complicaciones.

Sea como fuere, mañana los veréis dándole caña a la guitarra imaginaria (y chillando las extrañísimas partes en español de la letra que resulta que tiene la canción elegida, dato este del que me he enterado esta misma mañana totalmente ojiplático mientras los veía ensayar)… A la cama no te iras sin saber una cosa más.

Venga, a ver si mañana estoy un poco más operativo. Un saludo.