¡Buenos días, familia!:
En la sesión de hoy hemos trabajado la PACIENCIA, una cualidad tan necesaria y, a veces, tan escasa en estos tiempos acelerados en los que vivimos.
Para ello, hemos visto el corto Lava, que nos ha servido como punto de partida para reflexionar sobre la importancia de saber esperar, respetar los tiempos de los demás y comprender que no todo sucede cuando nosotros queremos. Hemos hablado de que hay cosas que necesitan tiempo, dedicación y perseverancia, y que aprender a esperar también forma parte de crecer.
Y como la mejor manera de aprender es ponerlo en práctica, os propongo un pequeño reto para hacer en familia. Es algo totalmente voluntario, por supuesto ;). Os dejo estas tres actividades que pueden convertirse en una oportunidad para entrenar nuestra paciencia en casa:
1. El reto de la semilla paciente: plantamos una lenteja en un vasito con algodón húmedo y observamos cada día cómo va creciendo. La misión es cuidarla y tener paciencia, sin pretender que crezca de un día para otro. ¡Todo necesita su tiempo!
2. El puzzle sin prisas: elegimos un puzzle adecuado a su edad y dedicamos un ratito a completarlo. Si una pieza no encaja, respiramos, probamos de nuevo y seguimos intentándolo sin enfadarnos ni tirar la toalla. ¡Lo importante es disfrutar del proceso!
3. La receta que necesita tiempo: preparamos en familia una receta sencilla que requiera esperar, como unas galletas o un pan cuya masa tenga que reposar en la nevera. Mientras tanto, podemos recoger, preparar la mesa o simplemente disfrutar de la espera. ¡No podemos acelerar todos los procesos!
No se trata de hacerlo perfecto ni de terminar cuanto antes, sino de darnos cuenta de cómo nos sentimos cuando tenemos que esperar y aprender a gestionar esa impaciencia. Podéis aprovechar el momento para hablar sobre qué os ha resultado más difícil y qué os ha ayudado a tener paciencia. Porque, al igual que ocurre con las semillas, los puzles o las recetas, hay aprendizajes que necesitan tiempo, esfuerzo y constancia para dar sus frutos.
¡Vamos a entrenar esa paciencia, exploradores! Y recordad: no siempre podemos elegir cuánto tarda algo en llegar, pero sí podemos aprender a esperar de la mejor manera posible. 😛
¡Que tengáis muy buena semana!,
Laura.